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Las puertas del instituto

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Las puertas del instituto

Mensaje por Nana Laurenna el Jue Jul 01, 2010 4:46 pm

Llegó a las puertas del instituto y lo primero que vió fue a un montón de gente arremolinada ante ellas. Había varios grupos de chicos y chicas, mayormente separados en pequeñas pandillas, y le pareció que por un momento se la quedaron mirando; aquello la intimidó bastante.

Llevaba el uniforme reglamentario, que consistía en una corta falda de pliegues a cuadros rojos y blancos y una camisa blanca metida por el interior de la falda. De normal, las chicas solían llevar una corbata a juego con la falda, pero ella no, ella prefirió, aparte de colocarse un jersey fino sin mangas sobre la camisa blanca, añadir un toque personal a su uniforme usando un pequeño lacito rojo que la hacía ver bastante tierna.

Bajó un poco la cabeza, lo justo para no tocarse los pies con la frente, pues era muy tímida, pero debería controlarlo, sí, y todos sus miedos también, o acabarían por comérsela. Deseaba reencontrarse con sus compañeras del año pasado, las chicas de su banda, pero de momento no veía a ninguna; se puso algo nerviosa, sin ellas, se sentía realmente desprotegida.

Suspiró, y con paso decidido, mientras ojeaba un poco los mensajes de su móvil sutilmente decorado por la tapa, echó a caminar pasando entre la gente en dirección al interior del instituto, mientras tanto, sus dos coletitas se movían graciosas hacia arriba y hacia abajo mientras sus ojos acaramelados por las lentillas, miraban hacia todos los lados.



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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Hyde Takarai el Vie Jul 02, 2010 4:50 am

Se encontraba de pie en medio de la multitud de alumnos agolpados en la puerta de entrada, notaba que estos se separaban por grupos a lo cuál realmente no le dio importancia. Como todos, esperaba. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho y trataba de distraerse con cualquier cosa que pasara por su mente o a su alrededor.

Sin embargo, no podía evitar ver a las personas que le rodeaban y tratar de descifrar con qué tipo de gente estaba por mezclarse. Tampoco era como si le importara ser aceptado por ellos.

Estaba inmerso en sus pensamientos cuando repentinamente sintió un golpe en la espalda, alguien había chocado con él. Descruzando los brazos se giró para toparse con una tierna niña de ojos muy hermosos. Sonrió amablemente.

-Ten cuidado, linda.
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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Nana Laurenna el Vie Jul 02, 2010 8:31 am

Iba caminando tan inmersa en sus pensamientos y en los mensajes ya leídos de su móvil que sin querer chocó contra algo, o alguien. No lo supo a ciencia cierta hasta que abrió los ojos y se encontró de frente con un chico; el rubor no tardó en llegar a sus mejillas - Perdón, lo siento mucho, no miraba por donde iba - Bajó un poco su cabeza, no quería meterse en problemas el primer día, pero lo cierto es que la sonrisa amable del chico, así como su rostro, no parecían nada peligrosos, pero claro, en ese colegio nada era lo que parecía a primera vista - Estaba buscando a mis amigas - Levantó un poco la cabeza y se cruzó con sus ojos, eran negros y penetrantes, le gustaron mucho, y a consecuencia esbozó una leve y tímida sonrisa.



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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Hyde Takarai el Vie Jul 02, 2010 2:44 pm

-No te preocupes

Apenas murmuro cuando escuchó por primera vez su voz, se notaba que era una chica tímida además de ser muy bonita, de lo cuál se percató al momento que ella levantó la cabeza. Además de sus ojos acaramelados, su rostro en si era muy tierno. Él no era del tipo que ayudaba a alguien sin conocerlo, pero esa ley no aplicaba para las chicas lindas. Sonrió más ampliamente cuando ella lo hizo.

-¿Tus amigas? Y... ¿quiénes son tus amigas?

Durante unos segundos levantó la cara más allá del rostro de la chica, esperando toparse con niñas que tuvieran alguna particularidad que pudiera asociarse a su compañera, luego volvió su vista a ella y le tendió la mano.

-Soy Hyde, un placer...

Se quedó callado en un tono que podría interpretarse como una espera a saber el nombre de su interlocutora.
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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Nana Laurenna el Vie Jul 02, 2010 3:03 pm

Miró su mano extendida en torno a ella, y alzó la suya propia para estrecharla con suavidad - Mucho gusto, soy Nana - Le sonrió más abiertamente, él era tan amable y parecía tan majo que... le resultaba cómoda su presencia, aunque todavía guardaba unos pocos nervios en su interior, después de todo era un chico - Mis amigas... - Continuó hablando para responder a su pregunta - No las he visto todavía, supongo que estarán por llegar aún, o quizás estén dentro del instituto, por eso iba a mirar - Guardó su móvil en su mochila rosa con flores blancas y de la que pendían algunos muñequitos y regresó su mirada a la de él - Eh... ¿eres nuevo? - Se sorprendió a sí misma hablando tan alegremente con un chico, pero bueno, era mejor soltarse, además, así haría tiempo hasta qye sus amigas llegasen.



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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Hyde Takarai el Vie Jul 02, 2010 3:16 pm

Su piel era justo como se imaginaba, era suave y había algo, cada que la chica se movía despedía un aroma muy dulce que le gustaba.

-Nana, me gusta tu nombre

La escuchó atentamente mientras hablaba pero su vista se iba hacia sus alrededores. Sería una pena que llegaran sus amigas y tuviera que quedarse solo de nuevo, pero bueno, ya habría tiempo para conocer a más personas. Cuando escuchó su pregunta volvió a fijar su vista en ella.

-Si, recién llegado pero ya en último año, tu en qué año estás?
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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Nana Laurenna el Vie Jul 02, 2010 3:21 pm

Se sintió halagada por el piropo que le lanzó a su nombre. Ciertamente era un nombre muy dulce, no solo era siete en japonés, si no también la típica canción de cuna que se les solía cantar a los bebés, una melodía muy tranquila - Gracias - Soltó con suavidad su mano, sus mejillas ya estaban encendidas y evitaba, no por desprecio, cruzarse con los ojos de él, le daba demasiada vergüenza - Así que tu último año, ¿eh? Qué bien - Se preguntó cómo habría ido a parar hasta el Suzurán, el instituo más conflictivo de la zona, pero porsupuesto, no se lo iba a preguntar, no todavía - Estoy en cuarto curso, todavía me queda uno más y después... bueno, ya veré que hago - Le observó un poco más, no le vio la cartera o algún libro, ¿de verdad venía a estudiar?



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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Hyde Takarai el Vie Jul 02, 2010 3:44 pm

Se sonrió a si mismo al notar que estaba nerviosa, el rubor rojizo en sus mejillas le parecía de lo más adorable. A diferencia de ella, él se quedó mirandola, esperando volverse a topar con sus ojos.

-Ya, y qué clase tienes ahora?

Le dió la vuelta a un morral que tenía detrás de la espalda y lo puso delante, de él sacó una hoja de papel.

-Tal vez tu podrías ser mi guía... claro si no te molesta

Volvió a sonreír con amabilidad y abrió el papel buscando su primera clase.
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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Nana Laurenna el Vie Jul 02, 2010 3:59 pm

Parpadeó un par de veces, ¿le estaba pidiendo ser su guía? Al parecer la suerte le había sonreído aquella nublada mañana de primeros de septiembre. ¿Habría algún chico más guapo que él y más amable? En esos momentos no lo creía - ¡Claro! Yo te ayudaré en todo lo que necesites, puedo mostrarte donde está tu clase - Muy sonriente y enérgica adelantó unos pasos para colocarse por delante de él - ¿Vienes? A mi ahora se supone que me toca matemáticas, y todavía es pronto, así que... - Algunas personas ya estaban entrando dentro del instituto, los más "aplicados", el resto todavía tardaría en hacerlo.



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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Hyde Takarai el Vie Jul 02, 2010 4:20 pm

Regresó el morral hacias atrás de su espalda y metió la hoja en el bolsillo de su pantalón. Al mirar esa otra faceta más abierta de ella, le agradó más. Sonrió nuevamente y caminó hasta donde estaba.

-Muchas gracias

Ingresó en el instituto junto con ella y la primera vista que tuvo del interior le gustó mucho, la siguió hasta los pasillos del edificio observando todo.

FIN
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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Ayame Kazuyoshi el Jue Jul 15, 2010 4:26 pm

El reloj de la estación marcaba las ocho menos cuarto de la mañana, mientras poco a poco los segundos iban aumentando con cada paso de la fina manecilla roja que los marcaba. Junto a él, un banco de madera oscura ocupado por una estudiante. Era alta y un tanto delgada, de mirada pálida y cabello oscuro como la noche recogido, como normalmente, en un moño, esta vez un tanto bajo. También cabía destacar el atuendo que portaba. Unos mocasines oscuros acompañados con unos calcetines blancos, pero ambos se ocultaban tras la larga falda roja con tartán, la cual iba acompañada por una camisa larga por fuera y en su cuello medio desabrochado una corbata con el mismo motivo que la falda. Cabía destacar también en sus orejas, dos pendientes largos, hechos con una fina cadena plateada.

Observaba fijamente el punto en donde las vías del tren se fundían junto con el cielo despejado de aquella mañana, para después posarse en el reloj y comprobar la hora, aún quedaban unos minutos para que su transporte pasara a recojerla. Una vez más colocó la mirada en dirección al infinito que anteriormente observaba, para así hundirse en sus propios pensamientos.

Comenzaba un nuevo año escolar, y tal vez incluso una nueva vida para Ayame. No era de esas personas que se preguntaban constantemente cómo sería aquel lugar desconocino, no, ella ya sabía que clase de ambiente se respiraba en Suzuran. Quizá ese fuera el mejor lugar para ella, tal vez en aquel sitio pudieran llegar a entender su complicado e incluso extraño comportamiento. Cantidad de personas le habían dicho que ella no era como los demás, sino alguien distinto, incluso especial. El aire que se respiraba en Suzuran podía ser lo que Ayame necesitaba, un aire de libertad y riesgo al mismo tiempo. ¿Qué pensará Ayumi de todo esto? A lo mejor le agrada el peligro del nuevo instituto al que iba a asistir, quizá lo vería emocionante, allí incluso su "otro yo" podía sentirse agusto.

Sus pensamientos se interrumpieron al ver después de varios segundos sin reaccionar el tren acercándose hacia ella. El transporte frenó con algo de brusquedad, levantando incluso una delicada brisa que hizo danzar los mechones del flequillo de Ayame con serenidad. Ante todo mantenía aquella expresión sería en su rostro. Se levantó despacio y cogió la bolsa de cuero negro que llevaba junto a ella, agarrándola desde las asas y dejándola caer por su espalda. Ésta tenía el muñequito de un esqueleto colgando de uno de los extremos, era el regalo de despedida que sus cuatro mejores amigos le habían dado. Las puertas del tren se abrieron y con un paso lento pero decidido se adentró en el vagón.

Casi se podría decir que estaba completamente vacío, la gente actual en aquel lugar se podía contar con los dedos de la mano y sobrarte. Sería mucho mejor así, Ayame odiaba el asfixiante estrés, que incluso se adentraba en tus pulmones para tarde o temprano hacerte sufrir sus síntomas, que yacía en grandes cantidades cuado un vagón estaba lleno. Caminó un poco más, el tren ya se había puesto en marcha y la muchacha tuvo que agarrarse a la barra de hierro colocada junto a los asientos para evitar caerse. Agarró la barra con dos manos, y dando medio giro se sentó en el asiento situado justo a su derecha. A continuación dejó su bolsa en la silla contigua, apoyó el brazo derecho en el respaldo del asiento y se dedicó a mirar por la ventana durante todo el viaje, mientras el sol de la mañana se iba reflejando en su cara y en su serena mirada.

El tiempo que duró la travesía dejó la mente completamente en blanco, no le gustaba pensar demasiado por la mañana, prefería ir calentando poco a poco la rápidez con la que almacenaba datos, por así decirlo. Estubo tan absorta en el paisaje que se movía a gran velocidad que estubo a punto de quedarse dormida, ya que también era cierto que se encontraba un tanto cansada, casi no había podido dormir sin motivo alguno, aparentemente. Dejó de apoyar el brazo en el respaldo y con la misma mano se apartó un poco el flequillo que le tapaba su pálido ojo color miel. Ya había llegado a su parada.

Cogió su bolsa y la colocó en la misma posición que anteriormente, para después, con toda tranquilidad, bajar del tren. Y tras pasar la línea amarilla se quedó allí de pie, parada sin moverse a penas un milímetro hasta que el tren volvió a ponerse en marcha y se dirigió a gran velocidad a su siguiente parada, dejando tras su paso un suave viento que levantó parcialmente los bajos de la larga falda de Ayame. Colocó la vista en el reloj colgado de la pared de aquella nueva estación, eran las ocho y media, tenía que estar allí a las nueve en punto el camino podía ser largo. Sus andares comenzaron y en escasos minutos ya había salido de la estación para encontrarse con la hacera por la que siguió caminando.

No pensó, no sintió, sólo caminó, caminó con un rumbo fijo y sin prestar atención a todo lo que le rodeaba, incluso estuvieron a punto de atropellarla. Se saltaba los semáforos, empujaba a la gente accidentalmente, estaba tan absorta en su destino que olvidó todo lo demás, pero casi no le importaba nada de lo que rodeaba en aquel momento. El tiempo pasó incontrolablemente, pero Ayame consiguió llegar bastante más pronto de lo que creía, ya que al sacar su móvil azul metálico de uno de los bolsillos y comprobar la hora, descubrió que eran las nueve menos veinte. Con el dedo índice cerró la tapa de dicho teléfono y lo volvió a guardar en el mismo sitio de donde lo sacó.

Dio un largo suspiro, se acercó a la pared de piedra que había junto a la puerta y colocando su bolsa a un lado, se sentó en el suelo con las piernas ligeramente encogidas, dejando descarsar los brazos en sus rollidas ocultas tras su larga falda, apoyando la espalda en la misma pared. Dejó que su cabeza cayera hacia atrás por su propio peso y cerró los ojos y poder relajarse y esperar a que el timbre diera la señal para poder entrar a clase. No recordaba los horarios que le habían enviado a casa, sólo de las clases que le tocaban. Eso de ser nueva ese año tal vez podría acarrearle algún que otro problema, pero se enfrentaría a las situaciones que hiciera falta sin dudarlo un solo instante.

Quizá allí volvería a ser la "Mamá" de los alumnos del instituto, con tal sólo pensarlo comenzaba a entrarle un leve dolor de cabeza, el estar pendiente de todo el mundo era un trabajo muy duro. Por otro lado, ¿qué pasaría con Ayumi? ¿Acabará saliendo a la luz? El 99% de su ser, deseaba que aquello no pasase, pero ese 1% la necesitaba, necesitaba que estuviera a su lado en el exterior. Necesitaba su ayuda si quería ganar una gran guerra. Pero era bastante, incluso demasiado arriesgado como para afrontarlo una vez hecho. Aunque era mejor no ponerse a pensar cosas así de buena mañana, no era bueno para la salud. Más adelante podría comerse la cabeza cuanto quisiera, pero ahora no, ahora era el momento de dejar la mente en blanco y relajarse para los nuevos acontecimientos que se avecinaban.


Última edición por Ayame Kazuyoshi el Jue Jul 15, 2010 6:13 pm, editado 1 vez (Razón : Corrección de gramática y faltas.)
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Re: Las puertas del instituto

Mensaje por Amy LeBlanc el Vie Jul 23, 2010 4:36 am

La alarma sonaba insistentemente en el mueble que se encontraba alado de mi gran cama,lamentablemente ya era hora de levantarme, levante mi mano derecha y empuje el molesto objeto, aun así no ceso de sonar así que tube que levantarme de mi cómoda cama en la que me encontraba, mire mi cara en el espejo de mi tocador y me dio miedo nada mas de verme, el cabello revuelto, tenia los ojos hinchados, de verdad que necesitaba trabajar en mi aspecto.
Me duche, controle mi rebelde cabello y me vestí con un lindo vestido que me llegaba arriba de las rodiilas, con mangas y un lindo y fino cinturón en la cintura, elejí unos lindos zapatos blancosde tacón alto y un abrigo blanco muy hermoso, me mire al espejo y estaba mas que lista.

Miré por la ventana y fue cuando sentí como si me hubiera empapado con una cubeta llena de agua helada, ¡Por supuesto! había olvidado que a mi padres se les había hecho divertido mandarme a este lugar que sin duda alguna no encajaba conmigo, por lo que habia leído este lugar no era precisamente un lugar de ensueño, más bien era todo lo contrario, era peligroso, lleno de maleantes y personas peligrosas, no habia orden, ni respeto por ninguna cosa, lo cual hacia que hasta la piel se me pusiera chinita de solo pensarlo, era ahora cuando extrañaa mi vida normal, mi vida de ensueño, con personas que eran iguales que ella, no podia creer que compartiria su vida con personas de clase baja, era algo que no podía aceptar de ninguna forma.

Bufe quedamente y decidi no hacerme esperar más por mi tia que de seguro ya me esperaba abajo con un buen desayuno, cosa que no me importaba en lo absoluto, no intentaria ser amable con ella, ya sabia de sobre que ella no se lo merecia pero habia algo dentro de mi que no me dejaba ser amable con ella, aún estaba muy enfadado por encontrarme en ese lugar tan peligroso.

Bajando las escaleras me encontre con la cara de mi tia, me sonrio y yo solo me limite a sonreirle de lado, no queria ser tan cruel, desayune rápido, ella antes de salir me dijo que tubiera cuidado con las personas que se encontraban en Suzurán, lo mismo yo habia estado pensando desde días antes, como alguien como yo le hiba hacer para sobrevivir en un lugar como ese, ni siquiera deberia de existir, esta era una prueba difícil para mí, lo más seguro es que debía congeniar con personas parecidas a mí, pero como según veia eso era muy improbable, no se demaro mas pensando en eso y se subio al coche particular de la Mansión.
Durante el camino me resistia a ver el alrededor pero mi curiosidad era mas fuerte, así que baje un espejo, el aire me pego de lleno en la cara, moviendo mi cabello por todos lados, despues de controlarlo y me dedique a apreciar aquel panorama que tendria que ver todos los dias de ida y de regreso de Suzurán, definitivamente esto no era nada comparado con su hermosa ciudad de Francia, no quedaba ninguna otra alternativa que resignarse a vivir en ese lugar tan peculiar.
El conductor frenó y me indico que aquí era el lugar, yo no quería ni siquiera bajarme, pero era necesario, me baje del lujoso coche, me acomode mi abrigo y baje mi bolsa blanca, mire con deteniemiento la entrada del instituto ni siquiera sabí como describirlo, no le preste mucha atención ya que no lo merecía, cerré la puerta del auto y este se fue, mire un momento la entrada, esta era una prueba en mi vida que no me esperaba en lo absoluto, tendria que aprender a cuidarme y todo eso, a veces me preguntaba si podria sobrevivir en este ambiente, la entraba a Suzurán significaba para mi nuevas aventura y retos, que aunque no estaba muy segura, de alguna u otra manera lograría sobrellevar, una brisa acaricio mi cara e hizo despejar esos pensamientos que abordaban mi cabeza constantemente.
Miré de nuevo el panorama y no muy lejos logre divisar a una chica de aspecto peculiar, la mire fijamente y ella mantenia una cara seria pero no parecia peligrosa ni loca y por ahora la encontraba simpatica, me acerque a ella sin prisas, cuando estube lo suficientemente cerca ella estaba absorta en sus pensamientos, al parecer no era la única que encontraba peculiar la escuela, era eso o pensaba en otra cosa.
-Hola- le dije quedamente pero firmemente con la intención de llamar su atención, ya que aparte de estas distraída, se encontraba sentada en el pasto. -Mi nombre es Amy LeBlanc Dubois- dije para presentarme conn la desconocida.-Me preguntaba si podia estar contigo hasta que las clases empiezen o no se, esto de señales de vida- dije señalando el instituto, espere a que ella me indicara algo o me instruyera en algo sobre como era Suzurán, por que yo no tenía la menor idea en lo que estaba metida, me acomode un poco el cabello distraidamente, quizas una señal de nerviosismo.




¤°••·.·´¯`·.·••·.·گ. *•[ Remember me]•*.گ.••·.·´¯`·.·••»


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